Pluma Invitada

SER FELIZ ES SER SABIO, por María Dolores Águila González

SER FELIZ ES SER SABIO.

Quisiera entender porque, cuando al cumplir años, y cambiar de número, se nos “cruzan los cables”, y de manera sistemática entramos en unos días que podríamos definir de poco amigables con nuestro “yo interno”. Una rabia intensa se apodera de la razón, invadiendo toda nuestra  persona, y melancólicamente reflexionamos, ante lo que hemos sido, sin dar tregua a las posibilidades que nos esperan en el futuro.

Ese cambio de 30, 40, 50,...es percibido en nuestra mente como “ya no hay marcha atrás”, y como si de un automatismo se tratara  nos entristece sin más.
Normalmente la mente controla el cuerpo. Puedes comprobarlo registrando tus reacciones físicas ante un hecho gratificante: verás cómo generas una inmensa reacción química con “mariposas en el estómago “y así registrarlas también ante algo que te perturba, con angustia y presión en el pecho... Notaras las diferencias también  en el tono muscular.

 Así que lo aconsejable es alegrar tu estado de ánimo, concentrando tu pensamiento en aquellos recuerdos, o pensamientos gratificantes, y tu cuerpo recibirá el estímulo….
Es de sabios agradecer cada día que pasa, podemos dar gracias por estar vivos y sanos, y sobre todo poder contarlo, piensa siempre, en los que nunca han llegado a tu edad, y te darás cuenta de la suerte que tienes.
La felicidad es una cuestión de perspectiva y está conectada con las experiencias de la infancia, con la capacidad de adaptación al medio, con el modo de relacionarse y con el reconocimiento de los estados de ánimo. No responde a una formula común a todos, o todas.

Existen razones físicas, energéticas, mentales, creativas, y temporales, para que el momento placentero ocurra. En suma, ser feliz es ser sabio.
No eres un modelo perfecto creado por la publicidad, sino una mujer o un hombre, más o menos indeciso, con sentimiento de culpa a veces, falible o mundano otras. Puedes equivocarte, perder el control y puedes dudar como no, de lo que haces.
Son muchos los hombres y mujeres, que al llegar a los cuarenta, o cincuenta años, se dan cuenta de lo que le falta a su vida. Cada uno de ellos es diferente y único/a, con sus necesidades, sus deseos, y su búsqueda. Por lo tanto es importante trazar tu propio itinerario.
Sabias palabras las de Seneca: “cuando piensas en los que te adelantan, observa los que van detrás”.
Expresa en voz alta los sentimientos que te molestan, en el momento oportuno y de manera adecuada. Así el resentimiento no entrara dentro de tu registro emocional.
Acepta la naturaleza humana tal como es, procura ser tolerante con las propias imperfecciones, y toma los errores como un mero aprendizaje.
Darte permiso para seguir siendo tú, aun con esos cambios que inexorablemente te proporciona el tiempo, eso  te ayudara a descubrirte para descubrir, cómo puedes disfrutar de todas las parcelas de tu ser en el mundo.

 

María Dolores Águila González, antropóloga y junto con Josep.... nuestros primeros clientes :-)

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